EL CINE DE BUÑUEL

DIA JUEVES 8 DE ABRIL  20:00 HRS. GALERIA BOSQUE NATIVO

PUERTO CHICO, PUERTO VARAS

BELLE DE JOUR

de Luis Buñuel

"Ya se que la cajita inquieta, y más con el zumbido que le puse [...] Yo mismo no sé qué hay en la cajita. Debe ser algo extraordinario, una cosa útil para una perversión insospechada." 

Luis Buñuel, sobre Belle de Jour.


EL CINE DE LUIS BUÑUEL
“Si se le permitiera al cine, sería el ojo de la libertad. Por el momento podemos dormir tranquilos. La mirada libre del cine está bien dosificada por el conformismo del público y por los intereses comerciales de los productores. El día que el ojo del cine realmente vea y nos permita ver, el mundo estallará en llamas”, reescribe para denotar el esfuerzo creativo de Luis Buñuel el escritor Carlos Fuentes cuarenta años después de la primera exhibición de “El Perro Andaluz”.

 

En  “Un Chien Andalou” con un tango europeizado de fondo musical un joven Buñuel fuma un cigarrillo y saca minuciosamente filo a una navaja. Observa desde el balcón la calle y el cielo nocturno donde avanza una nube hacia la luna. La filosa nube bisecta a la luna mientras una mano abre los párpados del ojo izquierdo a una mujer que nos mira directamente y corta con la navaja en la otra mano el ojo que se derrama. Un brusco blackout nos traslada ocho años después a la escena en que un ciclista maquinalmente avanza por una calle lluviosa con la música de Wagner de fondo...

Nunca he querido ocultar mi admiración por la obra y la actitud como artista de Luis Buñuel el mayor director de cine español. La unidad de su obra nace de una persistente valoración del cine como herramienta para la toma de conciencia, la libertad y logro de la felicidad humana, y de una actitud radical ante la habitual aculturación en que caen los artistas cuando son absorbidos por los poderes de su hedonismo o el mercado. Sus tres primeras películas proponen las tres provocaciones que Buñuel desarrollará a lo largo de todo su trabajo. La respuesta, psicológica, erótica o social a sus inquietudes estará abordada desde la lucha de impresiones opuestas. La mirada insatisfecha contra la mirada conformista. La visión buñueliana del mundo total, revolucionario, contra la ceguera cómoda del orden establecido. Desde  “Un Chien Andalou”, ha concebido la pantalla o la mirada como un ojo dormido que solo puede ser despertado por una cámara que haga las veces de una filosa navaja.

A Luis Buñuel Portolés nacido en Calanda, Aragón, el 22 de febrero de 1900  y fallecido el 29 de julio de 1983, le fascinaba la idea de que era la casualidad la que lo condujo en los grandes giros en su vida. Exiliado en los Estados Unidos desde el triunfo del franquismo, el realizador de “La edad de oro” (1930) trabajaba en el Museo de Arte Moderno de Nueva York como en un comité de propaganda anti-nazi destinado a los países de América Latina. Decidido a establecerse en América, Buñuel estaba a punto de adquirir la ciudadanía norteamericana cuando se vio sin trabajo debido a una indiscreción cometida por el catalán Salvador Dalí, autodeclarado monárquista y distanciado de sus amigos surrealistas, que calificaba en un texto público a Buñuel de ateo. Un periodista advertía en un artículo sobre el peligro que significaba la presencia de tan escandaloso personaje en una institución cultural tan prestigiada como el MOMA. En cierto modo, lo ocurrido era más grave que una acusación de comunismo.

Sin dinero ni proyectos, Buñuel en una cena en casa del cineasta René Clair se encontró con Denise Tual, viuda del intérprete de “Un perro andaluz”, quién  tenía el proyecto de producir en Francia una versión fílmica de "La casa de Bernarda Alba" de García Lorca y propuso a Buñuel que la dirigiese.

Como la productora tenía que regresar a París pasando por México para hacer la película, en 1946 Buñuel la acompañó sin imaginarse que ese primer viaje suyo a un país latinoamericano cambiaría su vida para siempre. La cancelación del proyecto deja al cineasta en un país extraño pero que lo recibió con los brazos abiertos. Buñuel conoce al escritor Fernando Benítez, entonces funcionario del gobierno y conocedor de su obra, quién invitó a Buñuel a quedarse en México. De esta manera, en unos cuantos días, Luis Buñuel se encontraba a punto de dirigir “Gran Casino” (1946)producida por Óscar Dancigers, francés exiliado y en donde debutó en las pantallas mexicanas Libertad Lamarque. La película que no resultó ser exitosa frustró a Buñuel por tres años hasta que el mismo Dancigers lo invita a dirigir “El gran calavera” (1949), filme diseñado para el lucimiento de Fernando Soler. El éxito de esta comedia llena de detalles buñuelianos animó a Dancigers a aceptar el proyecto de “Los olvidados” (1950), un filme más personal y arriesgado que generó discusiones entre los intelectuales mexicanos al mismo tiempo que consagró al cineasta en el panorama internacional.

Muchos estudios sobre la obra de Buñuel tienden a enfatizar la espléndida etapa final -los filmes franceses producidos por Serge Silberman- y los de los primeros años de militancia surrealista, minimizando la etapa mexicana de su filmografía. Este período de su obra contiene, al menos, tres obras maestras y casi una decena de filmes más que importantes. Un hecho significativo radica en la decisión tomada de nacionalizarse mexicano en 1949, a pesar de que en sus años más gloriosos tuvo oportunidades de trasladarse a vivir en otros sitios, Buñuel continuó siendo fiel a su modesta casa de la colonia del Valle de la Ciudad de México, en la que vivió hasta los 83 años.

Iván Cárdenas González

 

"BELLE DE JOUR" de LUIS BUÑUEL

Sinopsis:
Sévérine, una joven casada con un atractivo cirujano, descubre la existencia de la prostitución matutina. Curiosa, Sévérine ingresa a la casa de citas de Anaïs y termina acostumbrándose a una doble vida. La aparición de Marcel, un delincuente que se enamora de Sévérine, complicará la cómoda situación de la protagonista.

Comentario:
Aunque Bella de día terminó por convertirse en el mayor éxito internacional de la carrera de Luis Buñuel, el director se encontraba sumamente escéptico ante el proyecto y dudó mucho antes de aceptarlo.

Los hermanos Hakim, productores de la cinta, tenían fama de terribles y entrometidos. "Mi agente en París me dijo que los Hakim me proponían la película y me dio la novela. Es una historia un poco folletinesca y yo en principio no quería hacerla. Les dije que, en todo caso, exigía libertad total."

Las negociaciones con los Hakim fueron arduas y Buñuel siempre se mantuvo en su punto. Finalmente, el rodaje se llevó a cabo sin contratiempos, aunque al final tuvo que hacer una concesión a la censura. "Había una escena que incluía la imagen del Cristo de Grünewald, que es la imagen más terrible de Cristo. La escena no se cortó, pero la imagen sí porque podía ser considerada como desagradable."

Bella de día significó la primera colaboración entre Buñuel y Catherine Deneuve. "Los productores ya la tenían programada. Me pareció de un tipo posible para el personaje: muy bella, reservada y extraña. Por eso la acepté."

Aunque en un principio la comunicación entre el director y la actriz fue difícil, el resultado satisfizo a ambos por igual. Cuatro años después, el propio Buñuel eligiría a la Deneuve para estelarizar Tristana (1970).

La adaptación buñueliana de la novela de Joseph Kessel contiene más de un vaso comunicante con el resto de la obra de su director. Como el Archibaldo de la Cruz de Ensayo de un crimen (1955), Sévérine vive la mayor parte del tiempo en un mundo imaginario, en el que los sonidos -y las cajitas- juegan un papel importante.

"Ya se que la cajita inquieta, y más con el zumbido que le puse [...] Yo mismo no sé qué hay en la cajita. Debe ser algo extraordinario, una cosa útil para una perversión insospechada."

Asimismo, las perversiones reales o imaginadas por Sévérine remiten al espíritu de La edad de oro (1930) y a algunos momentos de El diario de una camarera (1964).

Algo que Buñuel nunca sospechó fue que Bella de día sería su película más taquillera y que gran parte de su público estaría constituido por mujeres. "Parece que sí, que atrajo a las mujeres. Fernando Cesarman, el psicoanalista, ha dicho que soy un misógino, que en mis películas las mujeres quedan siempre por los suelos. No sé. No creo ser misógino. Quizá entiendo poco a las mujeres."