Igmar Bergman

 

 

PERSONA

Manniskoätarna

Director: Ingmar Bergman

Guión: Ingmar Bergman

Año: 1966

País: Suecia

Duración: 82 min.

Blanco y Negro

Música: Lars-Johann Werle

Fotografía: Sven Nykvist

Montaje: Ulla Ryghe

Reparto: Bibi Andersson, Liv Ullmann, Gunnar Björnstrand, Margaretha Krook, Jörgen Lindstr

 

 

Elisabeth (Liv Ullmann), célebre actriz teatral está hospitalizada tras haber perdido la voz durante una representación teatral. Una doctora (Margaretha Krook) la somete a una serie de pruebas, y afirma que está sana. Alma (Bibi Andersson), la enfermera encargada de cuidarla, intenta establecer una relación con ella y se dedica a hablarle. Paciente y enfermera se trasladan a la casa de verano de la doctora y Elisabeth va recuperando lentamente el ánimo, pero no habla. El silencio de una, lo suple la otra con un parlamento permanente. El desarrollo emocional de esos días va creando una simbiosis  inquietante e intensa.

Un niño niño despierta y se acerca a la imagen-proyección y la acaricia, provocando así su definición y enfoque. Su nitidez. Este inicio de enorme carga significativa del filme, para muchos el más notable de Ingmar Bergman, nos coloca claramente ante la imagen de que lo que veremos será una proyección, una película. Nos avisa que además de imbuirnos en el desarrollo de la historia seremos tironeados para atender al proceso de creación de la obra misma.
Rodada en 1966, “Persona” siempre ha sido una de las películas más míticas y malditas del realizador sueco. Poco conocida y de difícil acceso si la comparamos con sus obras más difundidas: “El séptimo Sello”, “Fresas Salvajes”, “El Huevo de la Serpiente”, “Fanny y Alexander”, etc.

Muchos artistas, escritores, poetas, relatan que los mayores saltos creativos se desarrollan cuando son asaltados por un grado de obsesión que alcanza niveles de crisis. La mayoría de las veces de allí deviene una obra relevante en la biografía de los autores. Todas estas veces la obra en si es transgresora, tanto por que aborda temas que alteran el establecimiento de los ordenes y por que se refiere a temas que se han establecidos como tabúes en la sociedad en la sociedad donde se producen. En este caso la sociedad occidental, la sociedad burguesa. Temas permanentes cuando hablamos de transgresión son el erotismo, la violencia y la muerte. El arte desde muy antiguo ha asumido ese elemento transgresor de sus fronteras y las vitales. En el cine, como en la literatura y las artes visuales la obra acentúa su transgresión cuando no escribe, o filma sobre algo, sino que se transforma realmente en algo. Según mi parecer la fulminante imagen del inicio, transgresora, nos avisa que nos enfrentaremos a ese tópico.